El patio de mi casa.
¿Desilusión o tortura?
En mi corta pero productiva vida me he topado con diferentes decepciones y en mi opinión no se trata de otra cosa más que el producto de no poder alcanzar las expectativas creadas por uno mismo.
Generalmente tendemos a idealizar en nuestra vida, puede ser una relación personal o un trabajo (una separación o el fracaso de un proyecto nos pueden hacer sentir muchas veces la misma desilusión que al fracasar una relación íntima).
El trabajo al igual que el amor son parte importante en nuestras vidas y muchas veces no les damos el lugar que se merecen pero cuando concluimos alguna etapa es imposible no sentir el vacío y la insatisfacción que nos deja el estar nuevamente libres y con tiempo de sobra para emprender algo nuevo.
Tenemos miedo a lo desconocido, a salir de nuestra zona de confort y nos negamos ante la posibilidad de crear algo mejor y totalmente diferente, preferimos regocijarnos en nuestra desgracia y buscar la compasión de los demás, asumiéndonos como víctimas.
No debemos temer al futuro porque es probable que ahí se encuentre nuestra felicidad.
Entre la luz y la sombra.
- Luz: ¿En dónde te has metido qué no te puedo ver? ¡Anda, no seas tímida!
- Sombra: Tú no entiendes que no podemos estar en el mismo lado.
- Luz: Pero eso no quiere decir nada, podemos hablar.
- Sombra: ¿Y de qué hablaríamos?
- Luz: Podríamos intercambiar experiencias.
- Sombra: ¡No me interesa!
- Luz: Pero ¿Por qué tienes que ser ta cerrada?
- Sombra: Porque yo llegue antes que tú y tú te adueñaste de todo.
- Luz: Pero yo moriré antes y todo volverá a ser tuyo.







